sábado, 25 de febrero de 2012

PRESENTACIÓN DEL BLOG

Qué tal, os saluda Alberto J. Prieto Román, autor de este blog. Un blog que pretende ofrecer un espacio de interacción constante, tanto entre el profesorado como entre el alumnado del centro. En él podréis encontrar múltiples enlaces, vídeos, radio, cultura, etc. En definitiva se trata de una ventana al mundo de la investigación educativa. En la columna de la derecha encontraréis enlaces de interés (Generales) y otros enlaces que he buscado por áreas y distintos niveles educativos (Sobre todo tercer ciclo de Educación Primaria). En la parte central, además de algunas entradas, podréis enlazar con otras creaciones que han ido haciendo mis alumnos/as a lo largo de este curso y el anterior, además de otras páginas relacionadas con la búsqueda, la cultura, el deporte, etc. Los objetivos que se persiguen por tanto podrían ser los siguientes:
-Desarrollar la autonomía del alumnado a través del fomento del espíritu investigador
-Ofrecer una red de recursos al profesorado para la consecución de los objetivos planteados en sus programaciones
-Ayudar al profesorado en el manejo de las TIC
-Provocar la reflexión sobre la propia práctica docente
Mis contenidos serán la autonomía, la investigación docente y discente, el desarrollo TIC de los contenidos de la Educación Primaria (Sobre todo tercer ciclo); y la reflexión sobre la propia práctica docente. Una reflexión para empezar:  

Vídeos que invitan a la reflexión de la propia práctica docente

Profesorado-Actor-Espectador: Competencia didáctica y Formación permanente.


El actual enfoque del Sistema Educativo nos habla de alcanzar alumnos/as competentes intentando hacer un esfuerzo por reconocer la realidad y sus demandas. Delimita para ello ocho competencias que hacen referencia a distintos planos o ámbitos “de la realidad”. Esto obliga a que el docente se convierta a partir de ese momento en una persona que debe saber, saber hacer y saber interpretar. Me cuestiono por tanto las verdaderas competencias del maestro: Capacidad para memorizar, reproductor de datos, transmisor de conocimientos,… y las sustituyo por algunas otras alternativas: Invisibilidad en el aula, entendedor del conocimiento, autoridad disciplinaria (Nieves Blanco, 2011), provocador de contextos de producción y aplicación (Pérez Gómez, 2011 citando a Berstein)…
Nieves Blanco (2010) citando a Cristian Laval define el término competencias:
“aquello por lo cual un individuo es útil en la organización productiva (…) Conceder la prioridad más a las cualidades inmediatamente útiles de la personalidad empleable que a los conocimientos realmente apropiados –pero que no serían necesaria ni inmediatamente útiles desde el p.v. económico- conlleva un grave riesgo de desintelectualización y de deformación de los procesos de aprendizaje”(Christian Laval, 2004, 103).
Por su parte, Pérez Gómez (2011) define las competencias de acuerdo con el informe DeSeCo:
“Combinación de conocimientos, habilidades, actitudes, valores y emociones que activa el sujeto humano para comprender y actuar ante situaciones complejas de la vida personal, social y profesional”
Esto me hace pensar en las verdaderas finalidades de los sistemas educativos; provocar procesos de aprendizaje en los que los alumnos/as sean conscientes de lo que aprenden a través de una metodología totalmente cercana a su realidad particular (Métodos naturales de enseñanza y aprendizaje); en segundo lugar luchar por la igualdad compartiendo la discrepancia y la diferencia, partiendo de la conciencia de globalización, multilingüismo y multiculturalidad; que el alumnado aprenda construyendo estructuras democráticas, tal y como se refleja en el cortometraje “Escuela Viva” realizado por Julián Pavón; y por último, capacitar para desarrollar criterios propios que permitan al alumno/a organizar la información que les llega y utilizarla de manera práctica y eficaz en cualquier situación de incertidumbre; es decir, capacitar para trabajar en la incertidumbre y lo desconocido.
De esta forma no podemos apoyar una educación que apuesta por la homogeneidad didáctica. No podemos educar de la misma forma con los mismos recursos, con similares métodos a personas que presentan características diferentes. Como ya he apuntado, la homogeneidad docente, en este sentido, provoca desigualdad discente. Hemos de saber distinguir entre saberes procedimentales (Lenguajes escrito, hablado, lógico-matemático) y saberes sustantivos (Relativos a la sabiduría), y que se orientan a la singularidad, a la equivalencia de oportunidades, a la optatividad de los contenidos y aprendizajes. Reflexionemos pues sobre cuáles son nuestras competencias de acuerdo con Pérez Gómez (2011): Diseñar contextos y diseñar actividades. Contextos, en la medida en que los aprendizajes deben ser producidos por los propios alumnos/as (Contextos de producción); deben producirse mediante tareas prácticas y procedimentales que acerquen los contenidos al alumno y al mismo tiempo a su realidad (Contextos de aplicación). Por último añade los contextos reproductivos, en los que el alumnado aprende de manera tradicional mediante una técnica de instrucción directa. En este caso, partiendo de estas premisas, se puede intuir que el maestro deberá diseñar el mayor número de contextos de producción y aplicación, reduciendo al máximo los contextos reproductivos. Y en segundo lugar, Actividades, ya que constituyen las experiencias de aprendizaje, por lo que prefiero denominarlas momentos de aprendizaje. Dichas actividades o momentos deben formar parte de un continuum dentro de la jornada escolar, es decir, se trata de provocar aprendizajes globalizados en contextos en los que el maestro/a cree actividades, y haga uso de unas u otras de acuerdo con su tipología (Introducción, desarrollo, finales, evaluación, tics, refuerzo, ampliación, etc) en función de los ritmos de aprendizaje de cada uno de los alumnos y el tiempo del que disponga para ello.
En este sentido, resulta evidente el carácter permanente de la innovación en el ámbito docente, dentro del marco de la formación. De acuerdo con Carbonell (2001) dicha formación se debe realizar en dos planos: uno individual como resultado de la preocupación personal por aprender y su bagaje como maestro/a-profesor/a, y el otro, colectivo, haciendo referencia a las relaciones con otros iguales y diferentes contextos con los que interactúa. Señala este mismo autor tres apuntes: la formación personal y lectura crítica, en cuanto que se debe fomentar el hábito lector individual y colectivo y la autoformación entre el profesorado; la formación colaborativa o cooperativa, creando tiempos, espacios, oportunidades y estímulos para enriquecerse unos de otros, a través de proyectos de investigación grupales, abriendo las aulas a otros docentes, encuentros externos para intercambiar experiencias, etc; y en tercer lugar la reflexión, ya que no sólo vale la experiencia, sino que ésta hay que someterla a la autocrítica, el análisis, a la mirada del otro, para que se produzca verdaderamente el cambio y mejora personal, perseguida. Bajo esta perspectiva, considero que aquel profesor innovador no es quien aplica lo nuevo sino aquel que provoca nuevas reflexiones y como consecuencia nuevas motivaciones en el alumnado.
Quisiera hacer referencia a un artículo de Santos Guerra en “La pedagogía contra Frankenstein”, “Dar clase con la boca cerrada” en el que hace referencia a un libro de Ken Bain, director del Center for Teaching Excellence de la New York University, titulado “Lo que hacen los mejores profesores universitarios”. En él se exponen los diez rasgos que deben caracterizar al buen profesor, extraídos del estudio realizado a 63 docentes, considerados por los estudiantes como buenos profesores, lo cual es bastante significativo: 

El Centro Educativo: Micropolítica educativa y Cultura innovadora a partir de la reorganización.


“El Director es el principal artífice de la realización efectiva del proyecto con un papel de guía y coordinación de todos los colaboradores. Responde directamente ante el productor y debe, además, de conducir en primera persona la ejecución del trabajo, tener en cuenta las exigencias del guión. Participa a menudo en la definición de los contenidos convirtiéndose a menudo a veces en coautor o autor principal de la obra” (Steven D. Katz, 2000)
La escuela es una organización compleja en la que se interrelacionan una serie de  elementos materiales y personales, que aceptan una cultura propia. Se hace pues necesario diferenciar y a la vez destacar dos términos necesariamente relacionados: Cultura y Organización. Para discernir y aunque parezca incongruente, conectar ambos conceptos, hemos de partir de la premisa, de que no hay innovaciones sin personas, unas condiciones organizativas que las hagan posible (contexto), y una cultura que propicie la innovación (actitudes) (Pulido,R. y Rodríguez, D. 2010). En muchos casos, esta innovación, sin embargo, se ve truncada por factores condicionantes tales como la falta de tiempo, la falta de ejemplos de buenas prácticas y una falta de entendimiento o de coordinación de los valores que vamos a compartir como claustro. En este sentido tal y como señalan Pulido, R. y Rodríguez, D. (2010), cabe preguntarse tres interrogantes: ¿Cómo surge la iniciativa de innovar?, ¿en qué ámbito queremos innovar?, ¿cuán profundo pretendemos que sea el impacto de la innovación? La respuesta a todos los interrogantes debe enmarcarse en el contexto referencial que condiciona cada una de nuestras actuaciones pedagógicas: el currículum. En palabras de Pulido, R. y Rodríguez, D. (2010), “no se entiende un currículum en el vacío, sin un contexto organizativo, ni organización que no esté sustentada en el currículum”.
Hemos de formular nuestra respuesta pues, partiendo del propio currículo. “Desde el momento en que hay un guión, se inicia el trabajo que derivará en que el director debe esforzarse por conseguir que cada plano y cada secuencia ideada o guionizada tengan su razón de ser”(Steven Katz, 2000). Es la dirección la que debe adoptar una postura flexible respecto a las dos vertientes que articulan la organización (Rodríguez, D., 2010):
-          Vertiente extrínseca: normativa estructura, medios disponibles (espacios, tiempos, recursos)
-          Vertiente intrínseca: cultura, relaciones, sistemas de participación, currículo oculto.
Ambas vertientes configuran el marco contextual de un centro,  un espacio referencial que resulta difícil analizar teniendo en cuenta la realidad educativa que en él tiene lugar. Frecuentemente nos dejamos llevar por una marea de acontecimientos normativizados que condicionan nuestras actuaciones en el centro. Es por ello por lo que se hace necesario abordar el estudio de una organización educativa de acuerdo con  Rodríguez, D. (2006) mediante tres dimensiones complementarias: la institucional, la cultural y la micropolítica. Es la dimensión institucional la que abstrae y/o  distrae del funcionamiento real de un centro dados los parámetros político-sociales imperantes que estructuran y dominan el centro. Será por tanto el contexto micropolítico escolar, el que nos hará ver la vida del centro, es decir, las verdaderas relaciones y jerarquizaciones de manera directa y por ello, la comprensión de los problemas individuales de su estructura organizativa. “Paradójicamente todo funciona según lo regulado normativamente” (Rodríguez, D., 2006). La peculiaridad del centro, la individualidad de cada grupo y profesional, la singularidad de un determinado alumnado, con unas características concretas y en un contexto preciso, se generaliza. Se desvirtúa por tanto la realidad y se aculturiza y socializa en base a unos cánones pedagógicos, exigiendo la preparación del alumnado para recorrer un circuito “a ciegas” por las distintas etapas bisagra de adoctrinamiento. La administración obvia la dimensión cultural del centro, sin entenderlo como una organización dinámica, en la que conviven personas con unas expectativas e intereses distintos. Ello nos obliga a pensar que se constituye un micro-mundo, con sus micro-normas, creándose subculturas con ideas e interpretaciones prácticas divergentes. “…Es esta dimensión cultural la que puede dar apariencia diferencial, única e irrepetible a cada organización…”(Rodríguez, D., 2006) Es de esta forma como se construye una dimensión micropolítica, en la que unos y otros grupos luchan por hacer prevalecer sus ideales, lo cual entra a su vez en conflicto con una estructura macropolítica que coarta su libertad y espacio crítico.
En este sentido, “…el director, encargado de mediar entre las exigencias político-administrativas y las que derivan de la comunidad escolar, se ha convertido en el centro de la diana hacia donde derivan los intereses en pugna de los distintos sectores. Cada grupo sectorizado ha pasado a ser juez de las actuaciones del otro, negociando sus intereses particulares con el director del centro, encuentros privados son utilizados como estrategias de control para mantener el poder”(Rodríguez, D., 2006).
            Dentro de este marco macro y micro-político, cabría reflexionar sobre la necesidad de plantearse transformaciones en las prácticas escolares alejadas de la homogeneidad y cercanas a la heterogeneidad didáctica, en las que el propio alumnado, como público y espectador hasta el momento de la película, participe de la vida escolar, y se convierta en la pieza clave del puzzle indisoluble que señalábamos anteriormente, conformando una nueva cultura escolar no genérica sino particular, en cada centro educativo. Es en este contexto en el que los planos, las secuencias de aprendizaje empezarán a significar algo, y las escenas cotidianas enriquecerán el rodaje con nuevas aportaciones. En resumen, en palabras de Jaime Camino (2000): 

¿Qué es innovación?


Analizando el cuadro 1 del capítulo de Carbonell (2001), “La innovación educativa hoy”, se puede decir que este concepto admite muchos significados y niveles de análisis. Lo cierto es que si nos detenemos a pensar en la naturaleza propia de la innovación, ésta supone un cambio o mejora en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo no siempre la realidad educativa personándose a través de las reformas políticas, se corresponde con tal pretensión.  Tal y como indica Peter Holly (1990) en Carbonell (2001), en los últimos tiempos ha habido tres movimientos de reforma educativa. El primero suponía “hacer lo mismo pero más”; el segundo “hacer lo mismo pero mejor”; y el tercero “reestructurar y rediseñar el sistema educativo”. No debemos confundir por tanto el término innovación con el de reforma. De acuerdo con Angulo Rasco (1994), la reforma se refiere a cuestiones de índole ideológico, “…simboliza los intereses, sociales y económicos de una nación…” y poco o nada, en muchas ocasiones, conecta con la realidad. Es decir, en la mayoría de los casos, sin querer generalizar ni ser absolutista, se trata de innovaciones inconexas, que desmontan la metáfora del puzzle propuesta por Carbonell (2001) a partir de la cual, “el cambio es un puzzle terminado, y si falta una pieza se resiente el conjunto”. Según esta tesis, todas las ideas, estrategias, recursos y actividades que se aporten deben formar parte de un todo indivisible y conectado. Al  mismo tiempo, la innovación debe caracterizarse por definición, por provocar cambios y mejoras sobre sus propios cambios y mejoras. No puede ser lineal, sino un camino accidentado repleto de obstáculos que reorienten nuestra andadura.
“Los docentes…vienen a simbolizar normalmente la apretura de miras, la incursión en nuevos mundos y concepciones vitales bien distintas de la rutina escolar, suelen traer consigo métodos innovadores, posturas vitalistas revestidas de profundas reflexiones y humanidad a raudales, aunque a veces venga acompañada de cierto pesimismo respecto de la validez de su propia labor (Laurence Cuers, en la película “Una semana de vacaciones”)

PRESENTACIÓN SLIDESHARE DE NATALIA

JAZZ INSTRUMENTAL


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